De los siete que tenía, tres se murieron en los primeros meses de vida, víctimas del frío, la pulmonía, la desnutrición y la falta de higiene. La segunda, Laura, se casó muy joven, tuvo tres hijos, y los tres murieron en la infancia. Este último no murió en la infancia, ni se suicidó, a él le pasó otra cosa: era bastardo, el fruto de un desliz “marxista” con Helen, la sirvienta de la casa. De manera que los cielos de la felicidad, vieja aspiración comunista, pocas veces se asomaron en el horizonte de la prole de don Carlos. La paradoja entre la tiranía que el padre del socialismo ejerció al interior de su espacio privado y los ideales de su lucha social, motivaron la reflexión plasmada en el monólogo La sirvienta de Karl Marx, del dramaturgo israelí Isaac Slomianski, estrenada en México en 2003.
Source: La Crónica de Hoy January 20, 2018 06:22 UTC