Luego vino la imagen surrealista: el entierro del capo en un ataúd dorado, una bofetada de opulencia y desafío que selló el fin de una era y, supuestamente, el inicio de un retorno a la normalidad. Sin embargo, surge una duda punzante que no podemos evadir: ¿De verdad se puede decir que las cosas regresaron a la normalidad? Para responder, primero habría que preguntarse qué cosa es esa “normalidad” a la que tanto aluden los discursos oficiales. La verdadera preparación radica en cuestionar esa estructura de “normalidad” que nos permite seguir adelante como si nada hubiera pasado. México llegará a la cita mundialista con la oportunidad de redefinirse, pero el riesgo de que la mirada del mundo sólo confirme nuestras fracturas es latente.
Source: Excélsior March 04, 2026 12:26 UTC