Por mi parte, sólo me resta maldecir y vituperar hacia ese cuasi humano que tiene en agonía a su perro. Si yo fuera perro y me tuvieran atado, también haría ruido y lo imposible para salir de ese ignominioso estado. La orquestación de la vida sólo la dirige un director, patético, ruin, ensimismado y narcisista, que se mofa de nuestro esfuerzo para ensamblar una melodía que él mismo le pondrá fin. Así es como mecánicamente funciona la orquesta, palabra heredada desde la lengua helénica: ορχησις [orchesis> orkesis, orquesis, orquesta]; sustantivo que en sus anales significó una fila de hombres, y posteriormente llegó a referir la agrupación de personas que ordenadamente se juntan para realizar un baile, una danza, una presentación musical. Espera a la orden, y espera que al final el director te dé la espalda mientras él agradece los aplausos.
Source: La Jornada December 26, 2022 21:40 UTC