La primera ronda de debates entre candidatos presidenciales ha traído pocas novedades en cuanto a propuestas, pero sí bastante énfasis en medidas radicales. No hay estrategia en la mayoría de las propuestas, solo medidas punitivas extremas como grandes cárceles de extrema seguridad en la Amazonía o en las alturas de los Andes y, ciertamente, la pena de muerte. El argumento base de los penamuertistas es que resolverá los problemas porque su aplicación es disuasiva. No obstante, desde los tiempos del escritor francés Albert Camus –y desde antes, pero estas palabras son muy dignas de escucharse hoy–, “no está probado que la pena de muerte haya hecho volverse atrás a un solo asesino decidido a serlo. Se extrañaron medidas puntuales contra el lavado de dinero y una más estricta fiscalización de las plantas procesadoras de mineral.
Source: El Comercio March 30, 2026 22:34 UTC