La renovación de los partidos, como se sabe, es una condición para la vigencia de una auténtica democracia de partidos, que es todo lo contrario a la fosilización. Pero en los años ochenta, luego del gobierno militar, no surgen nuevos partidos, salvo un frente, la Izquierda Unida, que se había esbozado en el período anterior al gobierno militar mismo. Y en el 2000, a la huida de Fujimori, ya no nacen partidos en el sentido propio del término. Los partidos, en su acepción clásica, corresponden a una etapa en el desarrollo de la democracia. Pero no les carguemos a los partidos todos nuestros males ni tampoco depositemos en ellos todas nuestras expectativas.
Source: La Republica December 15, 2018 11:26 UTC