En política, y en general en la vida, la soberbia pasa factura. Lo ocurrido en el Congreso el pasado día miércoles 18 no es más que una comprobación de cuán cierto es ello. Con cualquiera de ellos estaríamos sin sobresalto alguno; pero, claro, ninguno de ellos era de la collera ni era manejable. Son personas independientes que harían valer un criterio no sujeto a presiones y granjerías y eso, en la realidad congresal actual, parece inaceptable. Me parece que a su edad –83 años– tiene que tener muy claro el rol que debe cumplir y no dejarse ser muñeco o títere de nadie.
Source: El Comercio February 25, 2026 14:04 UTC