Para quienes observan las encuestas compulsivamente y son altamente adversos al riesgo, la inclinación natural es ejercer el llamado voto estratégico. En esta elección, el voto estratégico resulta particularmente trágico por la cantidad de opciones disponibles. Esto plantea una pregunta clave: ¿es el voto estratégico realmente racional? Sin embargo, esta lógica enfrenta un problema: el voto estratégico es, en gran medida, perceptivo. En conclusión, el voto estratégico es, en última instancia, un acto de fe.
Source: El Comercio April 08, 2026 20:01 UTC