Un grupo creciente de ciudadanos (nacionales y extranjeros) ha decidido abandonar el camino del esfuerzo para instalarse en el de la extorsión. Ya no se trata de sobrevivir, sino de vivir del miedo y del esfuerzo ajeno. Lo hacen con una mezcla de violencia y desparpajo que deteriora no solo la economía, sino la confianza misma en la convivencia y en la paz social. Requiere una respuesta integral y urgente: recuperar el control del territorio, con inteligencia y presencia efectiva de la policía. El Perú no está condenado a vivir en la violencia y el miedo.
Source: El Comercio March 22, 2026 18:33 UTC