No sin sorpresa leí algunas de las crónicas deportivas del triunfo del Liverpool sobre el Barcelona en la semifinal de la Champions. Y venían los ejemplos: no apareció en la derrota ante Alemania en la final de un mundial, desapareció en la derrota de Argentina frente a Francia en otro mundial, desapareció en el juego de calificación contra el Roma el año pasado y desapareció también a la hora buena frente al Liverpool. Es decir, que Messi no es el genio que vemos en la cancha cada vez que juega, pierda o gane, sino una especie de héroe manco que se achica cuando debe crecerse. El héroe había fallado y ahora era el antihéroe. Difícil no percibir en ese linchamiento, tan absurdo como implacable, cierto regusto por el fracaso del héroe, por la ocasión de bajarlo a tierra y zarandearlo como a cualquier mortal.
Source: Milenio May 10, 2019 05:37 UTC