07 de Junio de 2019Es evidente que el uso de estos términos es metafórico, pero tiene el riesgo de hacernos creer que, efectivamente, las lenguas «nacen» y «mueren» e, incluso, que se «reproducen». No podemos olvidar que una lengua ni nace ni vive ni muere, sino que son sus hablantes los que viven y mueren. Pero cuando hablamos de «muerte» de una lengua nos estamos refiriendo a un proceso muy concreto, a saber: la sustitución lingüística. La sustitución lingüística es tan antigua como el contacto entre lenguas, pero con la digitalización y la globalización se ha acelerado vertiginosamente. La sustitución lingüística puede tener matices distintos en las distintas regiones y da mucho para estudiar y hablar.
Source: Excélsior June 07, 2019 07:07 UTC