La noche del domingo 23 de mayo, en el pueblo San Miguel del Ene, distrito de Vizcatán, provincia de Pichari, Junín, 16 personas fueron asesinadas con premeditación y cálculo. La violencia en las que fallecieron estas niñas no solo debe quedar en una noticia que pronto se olvidará, sino tomar conciencia sobre sus condiciones. Luego de vivir en Huancayo se asentaron en San Miguel del Ene para trabajar en la agricultura de la coca. Cuando nos horrorizamos por sus muertes, ¿nos detenemos a pensar en las expectativas de vida de estas niñas y de otros niños que aún viven en San Miguel del Ene? ¿Van a poder aprender sobre historia del Perú y sobre las asombrosas mujeres con poder del Perú antiguo?
Source: La Republica June 01, 2021 11:11 UTC