El intelectual vanidoso se caracteriza por un apetito desenfrenado por la admiración de sus colegas y el reconocimiento público, lo cual va a menudo aparejado de grandes beneficios económicos. El intelectual vanidoso renuncia, pues, a su función social, establecida hace más de dos mil años en Atenas: la crítica. En el orden de prioridades del intelectual vanidoso, el relumbrón y el glamour ocupan la cima. Sócrates sabía bien que sólo la exposición a ideas diferentes nos permite afinar nuestros puntos de vista y disolver nuestras contradicciones intelectuales e incongruencias morales. Edifiquemos, pues, una cultura intelectual y académica menos dogmática, atomista y frívola, y más moderna, liberal y comunitaria.
Source: EL Informador March 21, 2026 12:46 UTC