En el mundo del espectáculo mexicano hay cosas que uno ve todos los días… y otras que, de plano, desafían la lógica, la física y hasta la ortopedia. El tema sigue sin respuestas claras. El teatro mexicano necesita montajes así: sólidos, bien producidos, ambiciosos. Y cuando los escándalos venden más que el talento, el público termina convertido en espectador de un circo donde nadie sabe qué es verdad. El espectáculo mexicano definitivamente nunca descansa.
Source: Excélsior March 10, 2026 14:56 UTC