Nada de marrullerías, nada de llevar la pelota al tiro de esquina para “enfriar” la pelota, nada de quedarse tirado. Porque en todos los partidos de vuelta de los cuartos de final se jugó a cuidar ventajas. Porque si un futbolista o un entrenador, con el resultado en la bolsa, determina ir por más, de inmediato será señalado como tonto. Y si le llegan a empatar o a dar la vuelta, sería objeto de cuanto insulto se nos ocurra. Y si sus compañeros no se le enciman al árbitro y lo bañan en reclamos, pensaríamos que a nuestro equipo le falta oficio.
Source: El Universal December 01, 2020 06:11 UTC