Un hecho inesperado sucedió en el Burnley-Cardiff City, donde el delantero Ashley Barnes y Joe Bennett se enfrascaron en una disputa por el esférico casi al terminar la primera parte. En la “contienda”, el jugador local decidió dejarle un recuerdo a su rival al plantarle un beso en la nariz. Tras esta acción, el polémico árbitro central Michael Dean decidió amonestar al jugador del Burnley. El cuadro local se impuso 2-0 al Cardiff y, con ello, logró asegurar su permanencia en la Premier League. Este sábado, se conmemora el Día Internacional del Beso.
Source: Excélsior April 14, 2019 00:33 UTC