No es que la casa que la primera dama llamó “su hogar” no tuviera cristal, sino que ese cristal no mira hacia afuera. Un espacio insular, que los mantiene alejados del medio-ambiente que los rodea. El lenguaje que utilizan los políticos es igual de insular y acartonado que su mundo físico. Irónicamente, los políticos mexicanos piden a sus asesores que los conviertan en Obamas y Trudeaus; pero no están dispuestos a sacrificar su confort en pos de ello. El problema para ellos es que no serán ellos los que lo rompan.
Source: El Universal March 18, 2018 08:15 UTC