Sin embargo, con el correr de las horas previas a la ceremonia, los mentideros limeños se comenzaron a llenar de rumores contrapuestos. Y es que De Soto se la creyó hasta el final. El presidente interino regresa a Palacio, donde lo esperan el ramillete de ministros que dejó Jerí, quienes lo presionan con la urgencia de las lluvias, los acuerdos, etcétera. Y fue quizás el ego del (co)autor de El Otro Sendero lo que le impidió interpretar los gestos y el posterior silencio del presidente durante el resto del día. Si solo el despegue de este gabinete ha sido así de rocambolesco, habrá que ajustarse los cinturones.
Source: Peru21 February 26, 2026 17:13 UTC