Cualquiera que haya pasado por la escuela sabe que los conservadores del siglo XIX eran los que se oponían a los liberales quienes a ganaron la guerra de reforma y lograron cambios fundamentales que definieron el futuro del país. Los conservadores fueron derrotados, pero no desaparecieron, siguieron participando en la vida pública. A sus opositores el presidente los ha denominado conservadores y aunque él los califique como moralmente derrotados, ahí están, participando en la vida pública del país. Así hoy día pueden ser tildados de conservadores los pueblos mayas que se oponen a la construcción del tren en la Península de Yucatán, los zapatistas que no reconocen en su movimiento una transformación o las feministas que salen a las calles a protestar. Los paradójico estriba en que, si atendemos el discurso cotidiano presidencial, los conservadores son el único credo político que crece día con día, pues no hay mañana en que no se acuse a algún grupo, movimiento, medio o persona de ser “conservador” y cada día con más poder, pues resulta que los “conservadores” todo lo pueden, incluso hacer manifestaciones anticonservadoras, como lo fueron las marchas de las mujeres, esconder medicinas, boicotear la economía, etcétera.
Source: EL Informador March 12, 2020 12:48 UTC