A partir de ese movimiento se había establecido el compromiso de efectuar un congreso en que se pudieran acordar los términos de la transformación de la UNAM. Ello constituía una herencia importante del rector Carpizo, quien había declinado la oportunidad de ser designado para otro periodo. Así, varias universidades se verían obligadas a impulsar transformaciones y, pese a la resistencia de sus actores, verían trastocada su vida interna. La representación estudiantil refrendó su presencia en la UNAM y vio ratificada su oposición a la aprobación de las reformas impulsadas en la gestión anterior. Por otro lado, no podría desconocerse que las múltiples voces universitarias seguirían expresando su resistencia y franca oposición ante la política del régimen.
Source: La Jornada February 04, 2022 18:24 UTC