Ayer tuvo lugar una de las conmemoraciones más tumultuarias de nuestra bella y noble ciudad, entre otras cosas, porque es el Día de los enamorados, el cual es festejado hasta por los que se odian. De tal manera que si usted tiene un restaurante —sin importar la categoría de este o la falta de categoría— y no se llena ese día, ciérrelo, porque Dios no lo llamó por ese camino. Pero por lo demás, creo que los hoteles de alterne gozan su máximo lleno en este día. En fin, cada quien festeja al santo como mejor le conviene, sin olvidar que los comerciantes, como siempre, hacen su agosto y por cierto, recuerdo que hace tiempo les decían las fuerzas vivas y vaya que son vivas, vivísimas. @enrigue_zuloaga
Source: EL Informador February 15, 2026 09:13 UTC