La cuestión ya no es sólo si una decisión funciona, si no pensar si esa desición es correcta. Por eso, formar líderes hoy exige recuperar algo que parecía evidente, pero que hemos ido desplazando: la centralidad de la persona. La sociedad no necesita únicamente líderes que sepan hacer bien las cosas. Que comprendan que el éxito no se mide sólo en resultados, sino en el impacto que esos resultados generan en los demás. Y quizás por eso, la tarea más urgente de la educación no es formar a los mejores del mundo, sino formar personas que sean, verdaderamente, los mejores para el mundo.
Source: Excélsior March 27, 2026 15:49 UTC