Al ver las ronchas de Rosa, su médico le dijo que quizá era zika, pero no tenía cómo detectarlo. Al cumplir ocho meses de embarazo, las mujeres recibieron la misma noticia: sus hijos nacerían con microcefalia por posible zika; no es la única coincidencia, a la fecha, ni ellas ni los niños han sido contabilizados por la Secretaría de Salud. “No había reactivos para zika, me dijeron que era dengue y que guardara reposo y tomara paracetamol”. En 2016 fue el único año en el que se enviaron estuches trioplex para detectar zika, chikungunya y dengue, cada uno contenía 500 reactivos. Ante esta situación, Érika García invita a las autoridades de Salud a no invisibilizarlos más, “no pedimos que nos ayuden o que nos den dinero, pero sí que revisen el número de niños que tienen microcefalia por zika, no somos un mito”.
Source: El Universal April 14, 2019 11:07 UTC