El astrofísico Stephen Hawking (1942-2018) no solo se distinguía por su brillante intelecto, sino también por su agridulce sentido del humor, contrario a lo que se esperaría del concepto de un científico. “La gente no tiene mucha idea de cómo era la vida cotidiana de Stephen Hawking, y como era un físico teórico, es difícil transmitir lo que podría hacer un lunes al azar (…). La oficina brinda mucho material y creo que la gente sabía que esto era más que la colección de sus partes, que realmente refleja lo que hizo único a Stephen Hawking”, añadió. Las grandes mentes que acompañaron a Hawking deberán decodificar los secretos detrás de imágenes extrañas: un calamar escalando ladrillos, un marciano de barba grande, la etiqueta de la supergravedad de Exxon, etc. No obstante, el pronóstico mortal falló y pudimos ser testigos de sus aportes incalculables en el campo de la física.
Source: La Republica February 16, 2022 22:24 UTC