La práctica del ajedrez fortalece la voluntad y el control de sí mismo. Son cualidades que revelan la personalidad y el carácter del individuo. El buen ajedrecista cree en su talento, es persistente, aprende de sus derrotas y sabe triunfar con hidalguía. El escritor inglés Thomas Hamblin (1873- 1958) afirmó: “Todo hombre que triunfa se distingue por la espléndida confianza en sí mismo, y quien carezca de esta cualidad espiritual, jamás podrá vencer. Nunca hemos encontrado una persona triunfadora que no creyera total y absolutamente en sí misma.”[email protected]
Source: El Universal December 15, 2019 06:00 UTC