Lo cierto es que en una conjunción de múltiples crisis, López Obrador encuentra un tanque de oxígeno. Peña Nieto quiso jugar esa misma carta luego de encarcelar a Elba Esther Gordillo, pero el efecto duró poco. Si López Obrador quiere dar un manotazo en la mesa, sólo tiene un camino: la cabeza del expresidente Peña Nieto. Y algunos me dirían, juzgar y encarcelar a Peña Nieto sería un mega-quinazo, pero básicamente lo mismo de siempre. Un golpe al expresidente Peña Nieto puede tener mucho de electoral y muy poco de estructural.
Source: EL Informador July 26, 2020 10:18 UTC