De ellas bajaron unos quince hombres, la mayoría armados con fusiles automáticos. Le dio miedo que causaran destrozos, que pusieran en riesgo a los empleados y a otros huéspedes. A los días le llegaron voces de que esos hombres armados eran narquillos y yuniorcitos de primera fila, hijos de la gente que controla la ciudad. Es un carro robado y usted está detenida. Nada qué ver con el usted perdone, patrón, que les respondieron los polis a aquellos hombres armados que seguían en esa orgía: interminable festín.
Source: Ríodoce January 28, 2020 13:30 UTC