Los señores embajadores y demás personal del servicio exterior están dispuestos a ser atropellados de manera ilimitada sin siquiera chistar. Siendo así, si a ellos no los afrenta, a mí sí, y no dejaré pasar este ridículo episodio guardando silencio. Es bien sabido en el exterior que los han convertido en una especie de mendigos de la representación internacional. Así es, en tan sólo unos años supera a cualquier personaje que se haya desempeñado en décadas en el servicio exterior. Que nadie se llame a sorpresa con los resultados, pero lo sorprendente es la ilimitada mansedumbre que hoy es nota característica de quienes integran el servicio exterior mexicano.
Source: Excélsior April 06, 2026 09:06 UTC