Marco Aurelio era ya un cuarentón cuando le exigía a Rosa, la ama de llaves de la casa, comprar dos potes de mermelada a la semana. Así es que Rosa, presta a sus caprichos, tenía que cocinar a fuego lento cada pote nuevo hasta encontrar el punto dulce que le gustara a MAD, abreviatura de las iniciales de Marco Aurelio Denegri, que en inglés quiere decir locura. Frente a ella está la butaca de caoba donde él se sentaba cruzado de piernas a pasar horas leyendo. Viene a limpiarle el polvo a la casa, a continuar ordenando alfabéticamente los libros de su biblioteca, a decirle buenos días. "Se levantaba a las tres a estudiar, se leía tres libros al día", dice Rosa, a la que, por cierto, nadie le paga por venir.
Source: La Republica March 03, 2019 17:12 UTC