Múltiples son las teorías que tratan de explicar el origen de la delincuencia infantil y juvenil, tanto los que aseguran que su raíz debe buscarse en la falta de oportunidades como aquellos que afirman que se verán atraídos por el crimen los menores que provengan de hogares desintegrados o disfuncionales, así como los que han crecido en un entorno de pobreza y desventaja social. Lo cierto es que no hay una fórmula única que explique este fenómeno y se debe admitir que se trata de un problema multifactorial. Así mismo, se les otorga el beneficio de libertad condicionada con la excepción de tres crímenes considerados graves: homicidio, secuestro y delincuencia organizada. No obstante, tampoco es suficiente pensar que ofreciendo becas sea como los jóvenes van a decir que no a las invitaciones que les hagan los grupos criminales, pues estos últimos lamentablemente tienen mayores recursos con los cuales atraer constantemente a nuevos miembros a sus filas y ofrecerles más de lo que cualquier programa gubernamental de ayuda puede otorgar, siendo altamente probable que muchos menores tengan incluso ese doble ingreso. En estos casos se necesita sobre todo pensar en opciones tanto de trabajo como de esparcimiento para la juventud mexicana que inculquen en ésta valores que les hagan poner el honor por encima tanto de la necesidad económica como del deseo de aventura.
Source: El Universal September 29, 2019 07:30 UTC