Karla y Jorge se escriben por redes sociales, comparten reels, intercambian “likes” y sostienen conversaciones secretas. Son las llamadas “microinfidelidades”. Hasta hace dos décadas las microinfidelidades habrían sido invisibles y socialmente reprimidas; hoy, en esta era digital, parecería que la exclusividad emocional no siempre es prioridad. Y las microinfidelidades reflejan la ambigüedad de las relaciones: mientras hay a quienes les afectan, hay personas que las consideran parte de su libertad, y que tratar de reprimir o restringir esos comportamientos en la pareja es tóxico y controlador. En un mundo donde la crueldad se asoma a diario, la expresión de la ternura y el cariño siempre será un derecho.
Source: EL Informador March 14, 2026 14:49 UTC