pienso para mis adentros, qué estamos vendiendo… quinientos ochenta mil pesos, seiscientos mil pesos, seiscientos diez, veinte, treinta, cuarenta y termina en seiscientos cincuenta mil pesos… se escuchan los aplausos. Marco al salón para que suba el gerente del departamento, Jesús Cruz, para saber qué fue lo que sucedió. Al entrar a la oficina antes de que yo preguntara nada me dijo: “¿Me va a regañar o me va a felicitar?” No sé qué decirte, ¿qué vendimos? Un lote de tres grabados con mapas que consignó un librero, los estimados son de dos mil a tres mil pesos, no entiendo qué paso. Las casas de subastas tienen maravillosas historias no sólo por los precios que los objetos alcanzan sino por lo que nos enseñan con sus historias.
Source: El Universal May 10, 2019 05:15 UTC