La mujer, era una aficionada a la pintura y muy vinculada al Santuario de la Misericordia y llevaba décadas ayudando a conservar distintas obras de la capilla. Y fue en 2012 cuando saltó a la fama mundial, luego de que, por iniciativa propia, decidió intervenir en el Ecce Homo, un fresco de 1923 del pintor Elías García Martínez, muy deteriorado por la humedad y el salitre de la pared. Y es que, sin esperarlo este “fatal error” colocó a la localidad de Borja en el mapa internacional, pues el Ecce Homo quedó transformado e incluso fue calificado como horrendo convirtiéndolo en protagonista de memes y por supuesto en un atractivo turístico imperdible. Con el paso del tiempo, el fenómeno se disipó poco a poco, pero el impacto personal dejó huella. “Si mi tía no hubiese hecho nada, ese dibujo hoy no existiría”, explicó en su día una de sus sobrinas.
Source: Excélsior December 30, 2025 14:16 UTC