Entonces explotó la olla de presión y los agravios acumulados durante más de una década por la población, liderada por la juventud y los estudiantes universitarios, incluidos los simpatizantes sandinistas, en un reclamo nacional contra la represión y la conculcación de democracia y libertades públicas. Es evidente que la prioridad de Ortega, al margen del clamor nacional sobre la matanza y la demanda de democratización, consiste en restablecer el viejo orden con los grandes empresarios. La fuerza decisiva de esta presión descansa en la movilización que lideran los estudiantes, a la que se han sumado trabajadores, campesinos, empleados públicos, productores y comerciantes, sectores medios, y el sector privado. Y por el peso y la influencia que ejercen en sectores clave de la economía y del Estado, los grandes empresarios tienen una cuota mayor de responsabilidad, para contribuir a esta salida. Nicaragua no cuenta con instituciones autónomas para resolver la crisis provocada por Ortega y Murillo –que para la gran mayorìa de la gente están política y moralmente inhabilitados para gobernar– porque simplemente fueron liquidadas por la dictadura.
Source: La Jornada May 16, 2018 14:50 UTC