Uno me apuntó y yo grité Dios, en tus manos encomiendo mi espíritu y perdóname por tu sangre preciosa, la sangre de Cristo tiene poder. En ese momento oí disparos y pensaba que la que seguía era yo”, señaló entre llantos. Recordó el terror y de cómo, pese a que pedían piedad para el pequeño Santiago, los sicarios no tuvieron piedad y lo remataron. El gobernador condenó la violencia provocada por grupos criminales y, al mismo tiempo, instruyó a mantener el operativo hasta garantizar el Estado de derecho. Estamos comprometidos para ello, en regresar la tranquilidad a los veracruzanos”, manifestó el gobernador Cuitláhuac García Jiménez.
Source: Excélsior April 21, 2019 07:52 UTC