En mi columna del domingo pasado denuncié la tramitología kafkiana de la ONPE que ha conducido a que, más de 12 meses después de haber solicitado el fraccionamiento de una multa exorbitante y abusiva, Perú Nación no obtenga aún una respuesta la misma que, hace poco más de una semana, se nos informó que está en manos de la “Alta Dirección”. La misión del nuevo Jefe de la ONPE comienza por la agilización de los procesos administrativos que, como he podido percibir, son de una lentitud, repito, kafkiana perjudicando la velocidad y transparencia que deben tener y generando serias dudas no sólo sobre la idoneidad de los funcionarios sino también sobre la posibilidad de la existencia de segundas e inconfesables intenciones. Desde que en la Mesa del Diálogo de la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobamos la ley electoral hace unos 20 años, mucha agua ha corrido bajo los puentes provocando una extendida burocratización del sistema bajo una farragosa legislación reglamentarista que debe ser ciertamente modificada y que, inclusive, lleva a interpretaciones contradictorias por parte de los propios actores. Espero que ahora corran nuevos vientos en la ONPE: el país lo necesita. Presidente de Perú Nación-Presidente del Consejo por la Paz
Source: Expreso August 30, 2020 06:30 UTC