La ONU y varias potencias internacionales presionaron el viernes a Siria y Rusia para que detengan sus bombardeos sobre la provincia de Idlib, bajo control rebelde, y donde en las tres últimas semanas han muerto al menos 160 personas y numerosos hospitales y escuelas han sido destruidos. Según Naciones Unidas, en las últimas tres semanas han sido asesinadas al menos 160 personas y más de 180,000 han resultado desplazadas por las hostilidades. Además, la ONU denunció supuestos ataques contra campamentos de desplazados en los que han muerto varios civiles y 17 escuelas se han visto afectadas. Desde el 28 de abril, la ONU ha confirmado que al menos 18 hospitales o clínicas han sido dañados o destruidos. Aunque la organización no señaló directamente a Siria o Rusia, sí subrayó que al menos parte de los ataques han sido llevados a cabo con “armas sofisticadas, incluida una fuerza aérea moderna y llamadas armas de precisión”.
Source: Expreso May 19, 2019 14:48 UTC