Son un verdadero peligro para la libertad y los derechos de quienes no comparten sus perturbaciones. Luego, para rematar, afirmó que esas mujeres saldrían “muy felices” de esa tragedia si luego el Estado las apoyase. Fue revolcado, por suerte, por la también candidata Lucía Alvites, que estaba en la misma entrevista. Allí tampoco se quedaron callados los asistentes, que los expectoraron con un unísono “fuera, delincuentes”. Es positivo para la democracia, la libertad de expresión y la lucha contra la corrupción que estos operadores de lo más oscuro de la política y el conservadurismo local sepan que nadie les teme y que sus discursos solo encontrarán espacio entre orates y perturbados.
Source: Peru21 December 19, 2019 12:01 UTC