La democracia peruana vive en permanente sobresalto, como si cada semana se escribiera un nuevo capítulo de una tragicomedia institucional. Es decir, el mundo sigue confiando en el Perú, incluso cuando los peruanos dudan de su clase política. El resultado es un país donde la política incendia titulares, pero la economía mantiene el piloto automático. Esa resistencia explica por qué, pese a los escándalos, las destituciones y el descrédito, la República no se ha desplomado. Pero la lección no debe confundirse con complacencia, una democracia que sobrevive gracias a su economía, y no a su legitimidad política, es una democracia en riesgo.
Source: La Republica February 23, 2026 07:48 UTC