El primer nombre que me viene a la cabeza es el del veterano a quien se le encomendó la conducción del proyecto: Pablo Gómez. No parecía tan difícil diseñar una iniciativa que cumpliera con los objetivos trazados en Palacio Nacional y fuera aceptable para los aliados del Verde y el PT. Todo indica que, fiel a su biografía y a su estilo, Pablo Gómez se movió con la lógica de no hay más ruta que la mía. Se machacará, por supuesto, que la culpa es de la ambición política y la codicia del Verde y el PT. Quizá por eso Pablo reaparezca pronto por ahí, como si nada hubiera pasado.
Source: Excélsior March 12, 2026 14:27 UTC