Antes los chismes y comentarios dañinos se limitaban a pequeños mensajes escritos que se dejaban en los pupitres y en los casilleros. Ahora fluyen libremente del teléfono de un niño o joven al siguiente hasta llegar a la misma víctima acosada. El “ciberacoso” o “ciberbullying” comienza principalmente en la escuela o en lugares de convivencia social. El problema es que las burlas ahí quedaban, pero ahora con las redes sociales se comparten y propagan. Dejar de intervenir a tiempo puede tener mayores consecuencias para el estado físico y emocional del menor afectado.— Ciudad de México.
Source: Diario de Yucatán December 27, 2019 09:11 UTC