La misma coalición patrimonialista que eligió a Balcázar, a cambio de que respetara los cargos públicos ya repartidos, vetó los cambios. Hemos mutado a una suerte de parlamentarismo fáctico. Pero el parlamentarismo propiamente dicho es abierto: los ministros son congresistas de la mayoría parlamentaria que eligió, dentro de ella, al jefe del Gobierno, y ejercen su función ejecutiva dentro de reglas meritocráticas. Es un parlamentarismo clandestino, vergonzante, aunque paradójicamente desvergonzado. Sobre eso se monta nuestro parlamentarismo patrimonialista.
Source: El Comercio February 28, 2026 15:54 UTC