“No quería ser Pelé, pero Brasil era mi país”, dice en el clímax del programa. Retrotraigo aquella frase del documental, dirigido por David Tryhorn y Ben Nicholas, tras leer la rudeza con que se está tratando a María Corina Machado por regalarle a Trump una medalla, un trofeo. “El 2 de enero, nadie pensó que estaríamos en este momento”, dijo ayer María Corina, todavía en Washington. Creo que, como Pelé en 1970 (quien tuvo que sonreír al entregarle la Jules Rimet a los militares genocidas), hizo lo que tenía que hacer de cara al futuro. Visto así, qué gran intercambio ha hecho María Corina: la cabeza de Maduro por una medalla de oro.
Source: Excélsior January 17, 2026 14:30 UTC