Históricamente ha existido, en mayor o menor medida, un desencuentro entre la evaluación que el gobierno hace de su propio desempeño y la percepción pública. Los gobiernos recurren a estudios de opinión para diferenciar entre la opinión pública —la percepción— y la opinión publicada, es decir, la de los medios. En tiempos electorales, las cifras oficiales sobre incidencia delictiva solían ser más negativas que los estudios sobre percepción de inseguridad. El gobierno presenta cifras que apuntan a logros relevantes, especialmente en homicidios y extorsión, pero la percepción social es más negativa. Desde una visión pragmática, se afirma que la percepción es realidad y que las autoridades deben actuar en dos frentes: el de los resultados y el de la percepción.
Source: Milenio February 15, 2026 03:41 UTC