Al grito “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa ingresaron a la Basílica de Guadalupe para pedir por sus hijos y encontrar la verdad que se les negó en la pasada administración federal. El obispo de Chilpancingo, Salvador Rangel Méndez, ofició la misa en la que expresó su solidaridad con los padres, familiares y amigos de los estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero. Advirtió que no se podrán sanar las heridas hasta que se llegue a conocer la verdad y haya justicia para los estudiantes desaparecidos. “Es un atentado contra la dignidad de la vida y un pecado contra la vida de los desaparecidos y otros muchos más", dijo. En la homilía, el prelado sostuvo que en su lucha no están solos y advirtió que con los asesinatos, secuestros, extorsiones se atropella la vida.
Source: El Siglo de Torreón December 26, 2019 20:03 UTC