Hay demasiado en juego mi estimado, para sucumbir ante la política de la polarización. Desde hace varios meses se está empleando el odio como táctica política, como táctica de provocación. El blanco es la figura de autoridad o cualquier élite; celebridades, líderes de opinión, legisladores, miembros del clero, políticos, empresarios, etcétera. Para la germinación de posturas extremas y de esa línea dura que asecha instigando a enloquecer a sus seguidores. México no debe ser botón de una nación polarizada para evitar divisiones más profundas.
Source: Milenio December 26, 2018 07:07 UTC