Con Trump de regreso al escenario político, la mañanera entró en una zona que no sabe operar: la del poder que no escucha. Pero afuera de Palacio Nacional hay una guerra civil entre criminales en Sinaloa y muchos muertos todos los días. La mañanera dejó de ser instrumento de poder para convertirse en un espacio donde el gobierno se dice a sí mismo que todo está bien. La realidad enmoheció la herramienta, pero Sheinbaum, que quiere ser presidenta del futuro, sigue optando por un instrumento del pasado. La mañanera fue el corazón del obradorismo; como la conocemos, ha entrado a su fase final, aunque en el régimen no se quiera admitir.
Source: EL Informador January 29, 2026 11:34 UTC