Todo lo que empieza tiene que terminar, dice el dicho, pero a veces en el cine, el fin es sólo un nuevo comienzo, que reactiva conceptos gracias a los reboots, las precuelas y las secuelas. No todos los casos son ejemplo de éxito, a veces una película que tiene como intención reiniciar o retomar una franquicia, falla por completo en su cometido. GhostbustersLas mejores intenciones no fueron suficientes para darle a la siguiente versión del concepto el empuje necesario para destacar. Conan the BarbarianJason Momoa tomó el papel que en el pasado interpretara Arnold Schwarzenegger y se esperaba un largo camino lleno de secuelas. Karate KidLa versión de 2010 no fue un rotundo fracaso en taquilla, pero sí una decepción para los fans y para la crítica.
Source: El Siglo de Torreón March 09, 2021 18:33 UTC