Es frecuente escuchar en ciertos círculos una extraña observación según la cual, la pobreza de las naciones está relacionada con la religión que profesan. Desde luego la relación entre economía y religión tiene abundantes matices y no pocos ejemplos que contradicen una relación directa de causa a efecto. Malasia es un país bastante rico, de religión predominantemente islámica, pero tiene de vecino a Indonesia, un país pobre, que sin embargo también sigue la fe musulmana, de hecho es el país con mayor población musulmana en el planeta. Países como Emiratos Árabes o Qatar, simplemente ahogados en la abundancia económica, contrastan con países igualmente islámicos pero ahogados en la pobreza como Bangladesh. A nivel mundial el país más rico en cuanto a la percepción económica de sus habitantes es un país de origen católico, aunque muy pequeño: Liechtenstein, principado europeo de habla alemana.
Source: EL Informador April 28, 2019 10:07 UTC