La grave situación que se vive en el centro penitenciario de Lurigancho ha obligado a los internos a organizarse para apoyar en la lucha contra la COVID-19. En un mecanismo de control que utiliza medición de temperatura y de la saturación de oxígeno, los reclusos realizan estas actividades para frenar el avance del virus. Allí, luego de tomar la temperatura con un termómetro digital, a los presuntos enfermos se les registra el pulso cardíaco y la saturación de oxígeno. “Estamos midiendo su saturación, para ver si tiene dificultad para respirar. Estamos presos, pero somos personas, y realmente tratamos de sacar adelante la situación que causa esta pandemia”, explicó el interno de Lurigancho en declaraciones a Cuarto Poder.
Source: La Republica June 08, 2020 02:21 UTC