Se nos olvida que la Ciudad de México está asentada sobre una zona volcánica de alta sismicidad. Los temblores que a cada rato nos ponen al borde del infarto se han agudizado en ciertas áreas ya muy definidas en el Atlas de Riesgos de la Ciudad de México. Si no queremos quedarnos sin agua y reducir los efectos de hundimientos y grietas, hay que cambiar las políticas públicas hídricas. Un acierto del nuevo Gobierno y del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) fue incrementar su presupuesto de manera muy importante. Para ello se deben utilizar esquemas de financiamiento a largo plazo que permitan construir las instalaciones y equipamientos necesarios.
Source: El Universal February 11, 2019 07:52 UTC